Consulta exprés

Por Cony Pedraza

 

Indicaciones terapéuticas

  • Lo esencial es triunfar.
  • Corra tanto como pueda y centralice su atención al frente.
  • Ante peligro de caer ponga firmes los pies en el suelo.
  • Piense positivo.
  • Concentre toda su fuerza en  llegar. No importa dónde.

Voy corriendo en la vía pública y resbalo. Eso es todo. La caída me sorprende, pues en lugar de ir hacia abajo por la fuerza de gravedad,  giro hacia los lados como esas veletas que se encuentran en la parte superior de edificio antiguo.  Primero a diestro, luego a siniestro. Y mientras la velocidad aumenta por el desplome, aparece un tobogán gigantesco de incontables círculos.

Cada madrugada, desde hace quince días, repito cuando abro los ojos: “OTRA VEZ EL MISMO SUEÑO”. Lo verdaderamente  extraño es que ahora dudo  de cuándo estoy despierta o  dormida. Siempre había creído que tener los párpados abiertos y la conciencia de ser yo, la que se encuentra frente al espejo, era  la realidad, pero  ahora ya no tengo ninguna certeza de que así sea.

Ayer, cuando desperté, realicé mis estiramientos de costumbre.  Fui al baño. Después tomé un vaso con agua tibia. Luego la ducha y  el arreglo personal: maquillaje, elegir el guardarropa, alaciar mi pelo. Serví croquetas a la  mascota. Encendí el auto. Manejé con la radio encendida  y al subir por el puente  el auto empezó a ladearse  y  el asfalto  rugoso se volvió  resbaladizo  y empecé a caer. Primero a derecha,  luego a la inversa. Quise salir corriendo por la espiral de círculos y más círculos. Resbalé, mientras se hizo de noche. Volví a la cama. Como era de esperar soñé lo mismo en la sincronía perfecta de programa radiofónico.

Así, decidí tomar precauciones. Cuando hube realizado cada cosa que debo hacer antes de salir, me dije en voz alta: Hoy será diferente. Repetí la frase a cada paso; yendo al baño, a la cocina. “HOY SERÁ DIFERENTE”. Inserte en el juego de llaves  uno de los llaveros que tenía guardado. En vez de dar croquetas a Fibo le destapé una lata de atún. Encendí el coche y  mantuve  la radio en apagado. Elegí otras calles para llegar a la oficina. Viré a la izquierda, luego a la derecha, continué recto. Subí,  bajé las pendientes.  No iba ningún otro automóvil circulando, sólo mi  pulguita y yo. Miré la hora en el reloj de carátula que traigo pegado al tablero. La manecilla de las horas giraba en forma de péndulo. Los señalamientos de tráfico en la calle indicaban con flechas de color rojo: hacia un lado y otro. Fue cuando salí corriendo por  estar inmersa en el tobogán. Resbalé. Caí hacia allá, por acá. Definitivamente  estoy perdiendo la razón.

―Pero, ¿cuándo estoy soñando o despierta?

― Es lo de menos. Sólo recuerde correr para no resbalar…

 ¡Siguiente!  


fotografia-personal

Ma. Concepción Pedraza Guzmán (Tacámbaro, 1965) Esta respetable escritora radica desde hace varios años en la noble cd. de Querétaro. Sus bellas palabras pueden encontrarse en las antologías: De Sueños e Insomnios y Viento de la Buhardilla. La gracia de su estilo la llevó a obtener el primer lugar en el concurso nacional de Cuento organizado por editorial Ketzalcóatl,  y el tercer lugar en el concurso internacional de Cuento Heridas Invisibles,  E.U.A., 2013. Editora en jefe de la sección Cuento en la Revista Literaria En Sentido Figurado. Imparte de manera permanente el taller de literatura “El sonido de las letras”, en la escuela para ciegos y minusválidos de Qro. Actualmente cursa  la carrera técnica en Creación Literaria en la Escuela Libre de Escritores.   

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