Querido Macho Progre:

Por la Sra. Concepción Lombardo

Te escribo esta carta para contestar tu amoroso mensaje en el que me compartes el ensayo de Julia Kristeva “El tiempo de las mujeres”, pienso entonces que la discusión podría interesar además de mí, a muchas otras mujeres.

Quieres darme una cátedra de feminismo justo después de decirme “A muchos hombres no les has dicho que no, pero a mí me lo dices nada más por darte el gusto.”

Qué elegante forma de decirme puta, ese insulto al que tú no te rebajas. Vaya que te gusta la elegancia, toda la elegancia podrida de erguirse sobre los otros y decir yo. Con todo el peso del rey sol, yo y no es necesaria ninguna otra palabra porque en este instante que durará para siempre (me aseguraré de eso), todos girarán, en torno a mí, una danza excelsa que me hará sentir el más elegante del bar. Mi reino por ese momento, otro gin tonic por favor, otro y otro hasta que mi sonrisa ebria deleite a todo el mundo y la noche sea mía para siempre, porque todo lo bello es mío.

Reproducir tu palabras para sentirlas con todo su peso. Reproducir tus palabras para exponerlas. Porque la necesidad de no ser la loca. Porque la necesidad de que te juzgue la mirada colectiva. La necesidad de tener un respaldo discursivo que te deje en evidencia.

Reproducir tus palabras para hacer tangible la misoginia. Reproducir tus palabras, tus te quiero junto a disfrutas el poder que tienes sobre mí, por eso no te acuestas conmigo.

No entiendo, dices que no quieres acostarte conmigo, por qué no podemos disfrutarlo, por qué no podemos disfrutarlo mientras sé que salgo con otra a la que ya estoy engañando y poetizando como mi caprichoso narcisismo me lo pide. Porque qué bellas son las mujeres, pero más lo que me hacen decir. Tú, genérica mujer, te amo. Serás la más bella de todas. Te voy a dedicar muchas canciones y cuentos y poemas y eso te hará bellísima. No puedo esperar más a que seas cruel conmigo, ansío ese momento en el que pueda quejarme sobre cómo me dejaste, cómo fue perversa la indiferencia y toda la maldad y yo sea una pobre víctima que sufre por amor como lo más excelso.

“Y ni te hagas la madura que no te queda, las cosas son tan simples como esto.” Pues bien querido, niña ya me han dicho antes, justo después de un golpe. Coincidencias, errores repetidos que me esfuerzo por deshacer.

Estoy harta de preguntarme qué está mal en mí para relacionarme con gente como tú, para preocuparme de los sentimientos de gente como tú, para querer a gente como tú.

Duele mucho querer a alguien que detestas. Duele mucho querer a alguien que te insulta y te violenta. Duele mucho querer a alguien a quien no le importa lastimarte porque no le importa nada que no sea sí mismo.

Querido macho progre, sé que te duele, sé que te duele muchísimo que no te cumplan más tus deseos, pero hasta el niño más caprichoso tiene que aceptar un día que ningún ser mágico le lleva regalos.

Querido macho progre, yo soy una persona, existo, pienso, tengo sentimientos propios, y no todos tienen que ver contigo. Sé que te parece extraño pero pienso que te hará mucho bien aceptarlo, hasta incluso, me parece que podrías ser más feliz.

Querido, qué fácil tener un texto feminista oscuro sobre “la subjetividad femenina” y algunas tonterías sobre el tiempo. ¿Por qué hablar de los problemas reales como tú llamándome propiedad colectiva, en vez de hablar del tiempo cíclico en la temporalidad europea? ¿Por qué no hablar sobre tus chantajes en vez de “los mitos de resurrección que en todas las creencias perpetúan la huella de un culto materno”?

No Kristeva no, el feminismo justamente quiere deconstruir ese imaginario que nos ha llamado subjetivas e histéricas. No Kristeva no, “las corrientes del feminismo moderno” NO “no son por lo tanto fundamentalme incompatibles con los valores ”. Sí son incompatibles, no los queremos, no queremos que la virgen sea un referente de la feminidad, no queremos que la virgen sea esa medida para que no te llamen puta. No queremos su mitología.

Sí Kristeva, vamos a deconstruirlo todo, todas las narrativas y los tiempos cíclicos y lineales, vamos a dinamitar este sistema Kristeva, por favor deja de masturbar al pobre intelecto de este macho progre que no puede hilar ni tres ideas en un mensaje de whatsapp.

Dices “Me duele mucho que me digas macho progre, no me lo merezco. Mi mensaje tal vez lo tenga que ver un psicólogo. Acepto que fue ofensivo y ya te pedí una disculpa. Por otro lado también está lleno de victimización, exageración y narcisismo. Pero si te lo hubiera enviado una mujer no creo que le hubieras dicho lo mismo.”

Querido Macho progre: me alegra que te duela, significa que sabes, aunque no quieras aceptarlo, que estás haciendo daño mientras intentas lavarte las manos, pero haces tal cagadero que es imposible.

Una disculpa no justifica la agresión que viene después, es más, se me hace que la invalida. No trates de usar la locura como defensa, créeme, no sirve de nada, tendrías que ser mujer para que alguien descalificara tus palabras con esa simple descripción, loca. Además, tú estás muy consciente de tus chingaderas.

Querido macho progre, curiosamente ninguna mujer me ha mandado ningún mensaje así. Pero tal como Kristeva comprueba, el patriarcado está en todos lados, hay que buscar los indicios de la infección en cada fisura. Tenemos que deshacernos del machismo, del nuestro y del de los demás, te aseguro que cuando una mujer me diga que no es justo que no me acueste con ella si ya lo hago con otras mujeres y luego me diga cómo se humilló para demostrarme su afecto y aún así la rechacé, y me diga que soy inmadura, seré igual de inflexible con ella.

Me reclamas que me haya acostado contigo en el pasado, que te haya querido, que haya sido feliz en una relación y ahora ya no lo quiera. Querido macho progre: esa relación no te pertenece únicamente a ti, esa relación también fue mía. También puedo narrarla.

Sé que irás por el mundo diciendo lo mala que fui, como fue tu ex anterior, y la anterior, y la anterior. Ah sí, hubo una que no fue mala porque no la querías pero lo intentaste, y eso, no es para nada cruel.

Inicias una relación con alguien como la iniciaste conmigo, poetizando a tu ex, llorando por lo rincones, tal vez le dijiste como a mí ahora, que pensabas en ella mientras estabas conmigo. Querido macho progre, me duele en la consciencia no poder avisarle a la chica inocente que tendrá que cargar con todos los traumas de tus relaciones anteriores, que tendrá que entender que te pones así porque tu instinto nunca se ha equivocado, que revisar tu celular y la hora en la que te conectas es una muestra de amor.

Querido macho progre: esto no es una guerra, las guerras las hacen los hombres. Yo no quiero atacarte, tal vez por eso te he tenido tanta paciencia cada vez que arruinas un momento en el que me la estoy pasando especialmente bien. Pero, querido macho progre, esto ya no lo soporto, dices que “esto no es una guerra de géneros, que yo no soy el malo y que mi género no es el enemigo.” Muchacho, no voy hablar en términos bélicos. Tu género es una excusa para maltratarme y eso ya no lo puedo tolerar, “es tan simple como eso”. Si no quieres ser el malo es muy simple, no lo seas. Respeta a las personas que dices que quieres, respeta su decisión de no estar contigo, respeta su derecho a elegir.

Querido macho progre: yo no soy un personaje, no soy una musa, no soy un vehículo creativo, soy una persona que decide salir de tu vida.

Poetizamesta.


conchaSra. María de la Concepción Josefa Severa Ignacia Ramona Lombardo de Miramón, mejor conocida como Concha Lombardo, fue la esposa del general Miguel Miramón. Conchita vino al mundo en la ciudad de México en el seno de una acaudalada familia encabezada por su padre, Francisco María Lombardo, personaje, él mismo, de la historia nacional. Ella ejerció como Primera Dama en dos ocasiones. Pese a la revoltosa época que le tocó vivir, se precia de haber sido estrictamente educada en un colegio de monjas, donde pudo aprender catecismo y labores de costura y bordaje. Disfruta especialmente de colaborar en El Periódico de las Señoras, junto con sus amigas Carmelita y Guadalupe. Algunas tardes, mientras toma té de canela, discute con Nacho Progre sobre feminismo.

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