Pocket-Sized Feminism by Blythe Baird

Blythe Baird nació el 5 de agosto de 1996. Es poeta y actriz. Como actriz es conocida por su aparición en las películas Divergente (2014) y The Unmiracle (2014). Como poeta, su trabajo ha sido publicado en The Huffington Post, Write Bloody, EverydayFeminism, Button Poetry, Chicago Literati, Banango Street, Wicked Banshee, y otros medios. En 2014, representó a Chicago en la competencia nacional de Slam Poetry, siendo la contendiente más joven. En el 2015 fue publicado su primer libro: Give Me A God I Can Relate To.

Pocket-Sized Feminism

The only other girl at the party
is ranting about feminism.
The audience: a sea of rape jokes and snapbacks
and styrofoam cups and me.
They gawk at her mouth like it is a drain
clogged with too many opinions.
I shoot her an empathetic glance
and say nothing. This house is for
wallpaper women. What good
is wallpaper that speaks?
I want to stand up, but if I do,
whose coffee table silence
will these boys rest their feet on?
These boys…

I want to stand up, but if I do,
what if someone takes my spot?
I want to stand up, but if I do,
what if everyone notices I’ve been
sitting this whole time? I am ashamed
of keeping my feminism in my pocket
until it is convenient not to, like at poetry
slams or woman studies classes.

There are days I want people to like me
more than I want to change the world.
Once I forgave a predator because
I was afraid to start drama in our friend group
two weeks later he assaulted someone else.
I’m still carrying the guilt in my purse.

There are days I forget we had to invent
nail polish to change color in drugged
drinks and apps to virtually walk us home
and lipstick shaped mace and underwear designed to prevent rape.

Once a man behind me at an escalator
shoved his hand up my skirt
from behind and no one around me
said anything,
so I didn’t say anything.
Because I didn’t wanna make a scene.

Once an adult man made a necklace
out of his hands for me and
I still wake up in hot sweats
haunted with images of the hurt
of girls he assaulted after I didn’t report,
all younger than me.

How am I to forgive myself for doing
nothing in the mouth of trauma?
Is silence not an active violence too?

Once, I told a boy I was powerful
and he told me to mind my own business.

Once, a boy accused me of practicing
misandry. “You think you can take
over the world?” And I said “No,
I just want to see it. I just need
to know it is there for someone.”

Once, my dad informed me sexism
is dead and reminded me to always
carry pepper spray in the same breath.
We accept this state of constant fear
as just another component of being a girl.
We text each other when we get home
safe and it does not occur to us that
not all of our guy friends have to do the same.
You could literally saw a woman in half
and it would still be called a magic trick.
Wouldn’t it?
That’s why you invited us here,
isn’t it? Because there is no show
without a beautiful assistant?

We are surrounded by boys who hang up
our naked posters and fantasize
about choking us and watch movies that
we get murdered in.

We are the daughters
of men who warned us about the news
and the missing girls on the milk carton
and the sharp edge of the world.
They begged us to be careful. To be safe.
Then told our brothers to go out and play.

Feminismo de bolsillo

La única otra chica en la fiesta
está alegando sobre feminismo.
La audiencia: un mar de albures y chistes sobre violación
vasos de unicel y yo
Se le quedan viendo a su boca como si fuera un drenaje
atascado con demasiadas opiniones.
Le lanzo una mirada empática
y no digo nada. Esta casa es para
mujeres tapiz.

¿Qué tan bueno puede ser
un papel tapiz que habla?
Quiero levantarme, pero si lo hago
en cuál mesita de café silenciosa
estos muchachos descansarán sus pies?
Estos muchachos…

Quiero levantarme, pero si lo hago,
¿qué tal que alguien me gana mi lugar?
Quiero levantarme, pero si lo hago,
¿qué tal que todo el mundo se da cuenta  de que he estado
sentada todo este tiempo?
Me avergüenza
guardar mi feminismo en el bolsillo
hasta que es conveniente no hacerlo, como en slams
de poesía o clases de estudios de género.

Hay días en los que quiero gustarle a la gente
más que cambiar el mundo.
Una vez perdoné a un depredador porque
tenía miedo de hacer un drama en nuestro grupo de amigos
dos semanas más tarde atacó a alguien más.
Todavía estoy guardando la culpa en mi bolsa.
Hay días en los que olvido que tuvimos que inventar
barniz de uñas que cambian de color con bebidas
adulteradas y apps que nos acompañan virtualmente a casa
y labiales en forma de mazo y ropa interior diseñada para prevenir violaciones.

Una vez un hombre detrás de mí en unas escaleras eléctricas
me metió la mano bajo la falda
desde atrás y nadie alrededor de mí
dijo nada,
así que yo no dije nada.
Porque no quería hacer una escena.
Una vez un hombre adulto me hizo un collar
con sus manos y
todavía despierto empapada en sudor
obsesionada con las imágenes de las chicas
lastimadas que atacó después de que no lo denuncié,
todas más chicas que yo.

¿Cómo voy a perdonarme por hacer
nada en la boca del trauma?
¿No es también el silencio una violencia activa?
Una vez le dije a un chico que me sentía poderosa
él me dijo que me metiera en mis propios asuntos.

Una vez, un chico me acusó de ser misándrica y me preguntó
si yo me creía capaz de dominar el mundo. Le dije que no.
Yo sólo lo quiero sentir. Únicamente necesito saber
que el mundo está para todos.

Una vez mi papá me informó que el sexismo
había muerto y me recordó que siempre
llevara gas pimienta en el mismo respiro.

Aceptamos este estado de miedo constante
como otro componente de lo que es ser una chica.

Nos mandamos mensajes unas a otras cuando llegamos a casa
a salvo y no se nos ocurre que
no todos nuestros amigos hombres tienen que hacer lo mismo.
Podrías, literalmente, ver a una mujer a la mitad
y aún así sería llamado truco de magia.
¿O no?
Por eso nos invitaron aquí
¿no es así? ¿Porque no hay show
sin una hermosa asistente?

Estamos rodeadas de chicos que cuelgan
nuestros pósters de desnudos y fantasean
con ahogarnos y ven películas en las que
somos asesinadas.

Somos las hijas
del hombre que nos advierte sobre las noticias
de chicas desaparecidas en cajas de leche
y en el borde afilado del mundo.
Nos ruegan que seamos cuidadosas. Que busquemos permanecer seguras.
Luego, les dicen a nuestros hermanos que salgan y jueguen.


Sobre la traductoras:

16244542_1842495245969056_1539131777_n Monserrat Acuña (Querétaro, 1994). Entusiasta jovencita que, con la dedicación propia de su género, estudia el último semestre de la Licenciatura en Estudios literarios en la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha demostrado su fino uso de la pluma en prestigiosas publicaciones como La Rabia del Axolotl, Revista Baquiana, Literalia, Monolito y Espora. Su discreta naturaleza le ha hecho interesarse en el estudio de la lengua y el ejercicio de la traducción

16245004_10155046028882922_1412670157_oAnaclara Muro (Zamora, 1989). Después de decidir dedicarse a la eminente carrera de Letras Hispánicas, cultivó su formación en la creación literaria. Heredera de la tradición de la bucólica poesía, se desarrolló en el guionismo y otras artes. Participa con entusiasmo en el Slam Poético Queretano, Horizontal. Taller de escrituras y Lucha de Escritores Anónimos. En algunos momentos, en medio del ajetreo de la vida cotidiana, se detiene a traducir bellas poesías.
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