Espelho Diário: Rosângela Rennó y Alícia Duarte Penna

Nota:

Durante ocho años la artista Rosângela Rennó coleccionó noticias de periódico que contaban historias de personas llamadas “Rosângela”. Para dar cuerpo a aquellos recortes, casi todos pequeñas tragedias cotidianas—como la de una madre que ve a su hijo ser asesinado en su primer cumpleaños—, invitó a la escritora Alícia Duarte Penna, quien escribió ficciones sobre esas mujeres.

El siguiente paso, consistió en encarnar cada una de las 133 Rosângelas reinventadas y grabar sus testimonios en video. Noticias, historias e imágenes, dieron como resultado la instalación multimedia “Espelho Diário”, presentada por vez primera en São Paulo en el 2001, y que ha sido también expuesta en galerías de Estados Unidos, Francia y Portugal.

El proyecto adquirió una nueva dimensión con la publicación del libro homónimo, editado por la Imprenta Oficial del Estado de São Paulo, Edusp y Editora UFMG. El libro contiene los textos escritos originalmente por Alicia Duarte Penna y fotografías extraídas de los videos realizados por Rosângela Rennó. A continuación les compartimos una pequeña muestra de las fotografías y los textos traducidos al español que están en el libro. Agradecimientos especiales a Ana Laura Aguilar Mendiola. 

Espejo Diario de Rosângela Rennó y Alícia Duarte Penna

Dedicado a las Rosangelas de Brasil

Imposible alcanzar la unidad sin la suma,
la identidad sin la comparación

Introito

Rosângelas nació por muchos y muchos días. No es que su madre fueran varias. Madre es una sola, decían aquellas ya crecidas, ya un poco melancólicas en cuanto a su condición. Aunque su padre eran muchos; al contrario, era único en la vida de su madre. Solamente ellas eran unas: Rosângelas, este conjunto unitario, este decimal periódico, este singular plural.

Desde que deseaba, encima de todo, caer en sí, Rosângelas luchaba para mirarse en el espejo, una, cabeza-tronco-miembros, pero cuáles. ¿Cuál? ¡Eran millares! Su espejo, un caleidoscopio: la boca de una cabeza iba a parar en otra, sobre otro tronco, los mismos miembros. Un esfuerzo sobrehumano bañar, vestir, maquillarse a sí mismas. Y eso no era todo. Al cruzar de la puerta a la calle era todas. Había las llevadas de la mano, las peatonas, las corredoras, las motociclistas, las automovilistas, las patinadoras, las penitentes, las aviadoras, las parapléjicas, las camioneras, las pasajeras —las que tomaban el taxi, las que tomaban el camión, las que tenían chofer y tomaban avión, las que pedían y conseguían un aventón, las que no. Había además, las que no se transportaban: las internautas, las enfermas y las viejísimas; las que precisamente habitaban la calle, debajo de los puentes, en cajas de cartón, fuera de ellas, bajo las marquesinas, y, por fin, las internadas, las presas, las viajeras y las muertas.

Sí, sí, podía ser bastante duro, ya que no se trataba de una metamorfosis, sino de una permutación. No era un cuerpo y disfraces, no era un alma y encarnaciones, no era un yo profundo y los otros yoes; cuerpos, almas, yoes era ellas solas: Rosângelas. Si no, veámoslas.


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Corredora de larga distancia               Pausa. Piernas ¿para qué las quiero? Para correr, correr correr como cuando era pequeña. Por más que las otras chicas corrieran y llegasen primero, parecía que siempre mis piernas eran las más grandes, parecía que eran más de dos. Yo corría para vencerme a mí misma, dejando todo —quieto, detenido— atrás. A medida que pasaba el tiempo: era yo misma, así que corría. También cuando nadaba debajo del agua era así: parecía que respiraba. “Por eso corro demasiado, corro demasiado, sólo para verte, mi bien” … “En Br-3 la gente corre, la gente muere en Br-3” … La carrera ahora es dentro del taller, en círculos. La cámara es idéntica a todas las otras escenas de carreras que habrá de vivir: colocada en el pecho, mirando hacia la cima, el enfoque en la barbilla.
Los cabellos están presos. La lengua es segura, pero íntima: es segura de sí misma.
31 de diciembre
Corredora de larga distancia          1º lugar – Roseli, 2º lugar- María del Carmen, 3º lugar- Esther, 4º lugar- Martha, 5º lugar- Viviany, 6º María Lourdes, 7º lugar- ¡Rosângela! Pausa larga. La escena es en la Estrada de las Paineras. Ella corre, ella zumba con la cámara en la mano. Cuando dicen su propio nombre, da un grito de satisfacción, y su imagen se queda fija.

3deEnero

La fugitiva ¿Será que yo tengo una cosa aquí en el pecho? ¿Será? ¡Nada! ¡Si estuviese, lo estaría sintiendo! ¡Yo no estoy sintiendo nada! ¡Nada! ¡Mis alas son como una coraza de ángel! ¡Se puede ver el incendio! ¡Se puede ver el rollo del humo! Puede ver la porra, la estanca, el resto de mierda, los gritos, el palo de madera, el bate, el mazo, el pellejo, la cachiporra, la macana.
Puede ver: no salgo herida, no quedo en estado de gravedad, no muero ¡no! Ella corre en círculos por el taller, las luces encendidas. Su cabello está suelto.
La escena y el encuadrado son idénticos a los Espejos Diario del día anterior. Hay una continuidad. Por qué le viene la duda (“Será que”), ella se detiene, comenzando a correr a medida que la duda va siendo derrotada, regresando al ritmo inicial cuando la duda es derrotada.
3 de enero
La fugitiva           Ella huye, mirando para atrás, para los lados. Simplemente correr por la calle, sin voz. Sólo la respiración y el golpe de los pies contra el piso. Ella corre del incendio, del rollo del humo, de la porra. La enumeración es de sinónimos de porra (no el espectáculo grupal, sino el arma), sinónimos que una chica como ella llevó en la vida. La duda (¿será que soy débil?) es derrotada por la ilusión de la fuerza bate-delgado (las alas del ángel). El sonido sordo de los pies en el suelo funciona como algo que ataca su propio cuerpo. Ella escapó de la rebelión-incendio, de la institución, pero continuará siempre teniendo que escapar, corriendo, mirando para atrás, a todos lados.

6 de enero

La artista plástica Pausa; distraída, viendo hacia el infinito. Ayer, la inauguración de la colectiva CCBB. Denise is calling. Como ya había dicho Leminski, Pablo, “ya no hacen el tiempo como antes”. No, se hace pero abrazo-beso-pedazo-de-queso como en otras partes. En la fiesta, oigo gritos de elefante, los más terribles. (Los más terribles porque vienen de un cuerpo enorme que, a pesar de doler enormemente, no aparenta capacidad alguna de experimentar dolor, por tanto, ni de necesidad de ser cuidado. Los más terribles, ya que todo eso los obliga a ser agudos, incompatibles con el cuerpo de donde vienen, tornos. Los más terribles, ya que no responden a un ataque, ya que ningún animal ataca al más grande de entre ellos, el enorme. Los más terribles, puesto que vienen de un dolor propio, el mayor entre ellos, el enorme.) “Noche extraña”, dice el periódico. El funcionario público —este, sí, modesto pero sincero— dijo disfrutar de algunas cosas y de otras —las que él entiende, “pero dicen que es arte, ¿no es cierto?”— no. Candelaria, la disfruta. Esta es una felicidad: la comunicación. E.T llamando a casa. Mañana construyo de nuevo mi elefante. De nuevo, llamaremos. Pausa larga. La artista en un baño de espuma. Acercamiento a la cara. La conversación de la artista es, en el fondo, sobre cariocas y aperitivos. El lenguaje está cifrado, obviously. En ella caben dos películas (E.T y Denise calls up), un poema de Leminsky (Blade Runner Waltz), otro de Drummond (El elefante), el peor grito de dolor. Entre la amante del político y la artista plástica hay cierta continuidad, aún con el contraste. Para la primera aparecer es diferenciarse, y descartarse, es fama y dinero. Para la artista, aparecer es parecer, es comunicarse con un otro. Para la primera, aparecer es ser mirada a la distancia. Para la segunda, es verse (o aquello que muestra, la obra) en los ojos de otro, es llamar.

6 de enero
La amante del político Desde aquella noche, mi vida cambió completamente. Antes ¿qué era yo? Una Rosângela cualquiera. Ahora, no, soy La Rosângela, aquella amada por un hombre público. Ahora, mi aparición es pública. ¿Poder? Tanto puede que ayer, el carro de mi amor —ese blindado que lleva a mi querido de un lado para otro— estuvo a mi servicio en São Paulo. ¡Já! Pausa para el diálogo de la artista plástica. ¡Estoy por aquí con esa manía suya de hacerse la víctima! La pobrecita, ¿quién se cree que es? ¿Lady Di? ¡Puf! Sólo escuche: “La primera dama se alojó en el hotel cinco estrellas para recuperarse del shock ocasionado por las últimas apariciones de su ex-marido con su amante”. Tenga más. “Desde hace tres días comenzó su campaña como diputada federal”. ¡Yo sabía, yo sabía que se iba a lanzar como candidata! ¡De tonta no tiene nada! ¡Imagine únicamente la cantidad de mujeres traicionadas que van a votar por ella! Pausa final. Cámara en la mano. Acercamiento a sí misma. Ella camina por la casa, golpeando los talones en el piso. Está excitada por el poder repentino: la cámara tiene que acompañarla… Ella es prolija con las palabras: la enorme boca pintada, en primerísimo plano, casi toda la pantalla. Usa una camisa con volantes rosas.

11defebrero

La investigadora Anteayer hice un descubrimiento extraordinario. Lo que hay de extraordinario en ese descubrimiento es que ella pone al desnudo algo que nunca fue —ni es— sospechado. Y esto va más allá, mucho más allá, de la delgadez de los chicos. Ellos están solos: no hay paisaje ni familia. La pose —sin duda son fotos de estudio— o la posibilidad aún de la pose, de la exposición, es puro escándalo. Inmediatamente viene la pregunta: ¿ganaron pan por eso? como el oso, en el circo, ¿azúcar? Como el oso de circo, sólo les queda el objeto de la pose, y, al contrario que aquel —la gordura, la boca cerrada— ¡Puf!- no entra, no sale nada: ni comida, ni gritos, ni granos, ni balbuceos. Lo que suplica el cuerpo en huesos —¡Voy a morir!—, en su penuria sin palabras. La puesta al desnudo de la eternidad de esa muerte. De modo tal que no se sabe si este es el primero o el último de los registros del fotoreportaje del que se tiene noticia en el país. La solución de la “falda de secretaria y blusa de puntos delante del teclado”. Ella está editando el texto para sí misma: la interpretación del acto —el descubrimiento del primer registro fotoperiodístico de Brasil, mostrando la penuria de los habitantes de Ceará por causa de la falta de agua en los años 1877 y 1979— es absolutamente suya.
11 de febrero
La investigadora                     El texto creciendo en la pantalla de la computadora.

Sobre la traducción:

16244542_1842495245969056_1539131777_nMonserrat Acuña (Querétaro, 1994). Entusiasta jovencita que, con la dedicación propia de su género, estudia el último semestre de la Licenciatura en Estudios literarios en la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha demostrado su fino uso de la pluma en prestigiosas publicaciones como La Rabia del Axolotl, Revista Baquiana, Literalia, Monolito y Espora. Su discreta naturaleza le ha hecho interesarse en el estudio de la lengua y el ejercicio de la traducción.
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