Daniela Rey Serrata: Sobre este telar existo

Tierra de Niguas

por Daniela Rey Serrata

Hondea el plumaje,
la corona celestial que a lo lejos rodea la vaina, el mezquite
De donde los pueblos unificados han visto surgir el oro,
las armas agotando el territorio como el mar a la orilla

La depresión recorre,
y donde dijeron que el padre agoniza el caudal sigue fluyendo
El puente submarino a medias es el conector entre los ejes,
la ciudad que se destila, y a su vez, las escamas milenarias

La humareda de los filtros siempre como una ceremonia que invoca el derrame,
que se vuelca piel o mancha mística en espera del diamante negro: el hilo imitador

Vemos los continentes ocupar las aguas como un balde imposible
La quietud,
los días que se prolongan en creencias,
en muros,
en viejillos del mercado inamovibles.

 

Sobre este telar existo
Sucede todo mientras quieto miro el desfile
Hoy las ganas de pisar los frutos, de andar,
pero a nosotros vuelve la distancia,
bancos enteros que arremolinan

En ocasiones la destreza,
y mancos, tornamos al jardín que siempre quisimos,
el que nunca dejó de ser un huerto

Llueve, a la vez mojarse es la opción
mas prefiero que anochezca y alguien robe mis tesoros

Esta ciudad es la prueba, la existencia
Esta ciudad, precisa, es un cauce
Y aunque ahora el recuerdo nos gobierna,
hemos de alcanzar la quietud: un par de olas dignas.

Quetzal, cosecha perdida en mi cinturón de naipes,
como un prado que circundan hectáreas de listón

El boulevard y sus metros siempre con destino líquido,
con orientación a la etnia

Andar sobre el arenal como un nido azabache que nos devora a lo lejos
El lugar es la ceiba de la cual el desprendimiento es nulo
Y cuando al fin sostenemos las roquitas,
                                          el mástil
            la furtividad
                                      el engranaje
decaen ojos inmutables del jaguar
decaen las motas coloreadas de Istmo.

Cerrados los ojos como quien no conoce
como quien ignora pero iza
El lugar es dentro,
conforme los tabiques dibujan una vereda: un canto de cetáceos

Aquí las noches no son bastidores esperando ser teñidos,
son telones que se prolongan de par en par

El lugar siempre coexiste conforme el hombre se viste de azucena
El lugar es la certeza de que el río desemboca
El lugar, el nicho al que volvemos, eventuales, tornados monje o surada. 


Sobre la autora:
Daniela Rey Ser17580211_10209116097924821_246677209_nrata. Esta jovencita nació en Coatzacoalcos, Veracruz, en el glorioso año de 1993. Actualmente es estudiante de literatura creativa. Tiene estudios en administración y es profesora de ajedrez por la UNAM y la Fundación Kaspárov. El uso fino de sus letras le valió una mención especial en los prestigiosísimos Juegos Florales de Veracruz con el poemario Perspectiva a Quetzalcóatl, en 2011. Es posible encontrar más de sus letras publicadas en diversas revistas impresas y electrónicas de América y Europa.

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