Manual de NO-conversación para reuniones sociales

Recientemente, la Redacción de El Periódico de las Señoras, quien está siempre presente en los eventos más exclusivos, ha notado un fenómeno: cada vez que sus encantadoras editoras se encuentran bailando o disfrutando en medio de una gala, los jovencitos se les acercan para cuestionarlas con algunas dudas sobre el feminismo. Esto, por supuesto, no es algo criticable en todos los casos, sino fuera por el hecho de que, la mayoría de las veces, una vez que comienza el interrogatorio, el interlocutor cierra sus oídos al diálogo y abre su boca para interrumpir las respuestas con la clara intención de “rebatirlas ”.

Esta conducta viene acompañada de ciertos matices o agraviantes: 1. cuando no es con el objetivo de cortejar, es para decir su propia opinión, 2. parece que los caballeros desean colocarnos una etiqueta controversial, muy ajena a la realidad, nos convertimos oficialmente en las odiahombres de la fiesta y aprovechan la ocasión para decirnos “ni machismo ni feminismo, igualismo”, 3. no se valora la labor emocional y pedagógica de instruir a los curiosos jovencitos, los cuales irían a libros, artículos, videos y al montón de información que hay en internet si en verdad les interesara, 4. el ámbito social en el que se desarrollan estos interrogatorios no es el más pertinente, una señorita sabe que el lugar más apropiado para tener esas discusiones es un salón de clases, una conferencia y algunas veces en un salón de té, y 5. lamentablemente hemos sentido que detrás de sus “argumentos” está únicamente la intención violenta de “dominar” mediante la discusión a la feminista del lugar.

Como sabemos que se quedan con el pendiente y nosotras nos cansamos de dejar de bailar para contestarles, aquí les dejamos una lista de las preguntas frecuentes que nos han hecho en distintas reuniones sociales:

  1. ¿Por qué se llama feminismo si busca la igualdad?

Porque el nombre representa al grupo que ha estado en una situación de desventaja. Si sólo lo llamáramos igualismo, dejaríamos de identificar el problema, es necesario nombrarlo para evidenciarlo. El feminismo surgió como un movimiento de mujeres que defendieron sus derechos.

Al pan, pan, al vino, vino, y a tus chingaderas, machismo.

2. ¿Por qué te gusta el reaggeton si las letras son tan misóginas?

Porque vivimos en una cultura machista y aprendemos a divertirnos con eso, negarse a hacerlo sería también negarse a la posibilidad de divertirse. A reserva de apoyar la producción de mejores productos culturales, tenemos el derecho a disfrutar con lo que hay. Tenemos la conciencia de que estamos frente a manifestaciones misóginas, que nos hablan de cómo es la sociedad en la que vivimos y analizarlas cuidadosamente resulta sumamente revelador, no escucharlas no te hace mejor persona ni significa que no ejerzas prácticas machistas. ¿Te has preguntado lo mismo con el pop en inglés o el rock alternativo? Si la respuesta es no, haz tu tarea de conciencia de clase.

3. ¿Por qué eres tan contradictoria?

Porque nacimos en esta sociedad y tenemos internalizadas muchísimas prácticas machistas. Que nos nombremos feministas no significa que no podamos llegar a ser machistas. Diario intentamos deshacerlo. Parte de ser feminista es asumir que no tienes las respuestas y todo el tiempo puedes desaprender y aprender cosas nuevas.

4. ¿Por qué generalizar y decir “todos los hombres”, si no todos somos iguales?

Porque nadie está exento de la sociedad en la que vivimos. Y todos colaboramos de alguna forma a perpetuar el sistema, no es blanco o negro, es una violencia que atraviesa todos los aspectos de la vida. No estamos juzgando a cada uno de ustedes.

5. ¿Por qué tienes que decir que decir que eres mujer y no solamente un ser humano?

Para ser considerado persona en este sistema, hay una serie de requisitos de raza, género, clase social, edad, cultura y capacidades. Cuando tú enuncias desde las características que te hacen diferente de “la experiencia universal” pareciera que son lo único que te define, y reducen tu obra a literatura femenina, literatura indígena, literatura queer. Lo que sucede es que esa “literatura universal” en realidad no es más que literatura blanca heterosexual y adulta.

Hay que recordarnos que ser mujer, indígena, queer, negro, persona con discapacidad, es también ser humano, y por tanto, son experiencias dignas de ser narradas. Piensa en cada vez que utilizas la palabra hombre para hablar de toda la humanidad.

6. Pero, ¿qué pasa con la violencia hacia los hombres?

Existe. Háganse cargo.

La violencia de hombres a mujeres sucede de forma sistémica, y aunque existan casos, no hay una estructura cultural que sostenga la violencia a la inversa. La violencia ejercida sobre hombres se ejerce por otros hombres y por lo general, se sustenta en el sistema patriarcal, como la guerra.

También tenemos que preguntarnos si la violencia que afecta a los hombres sucede porque son hombres o porque tienen otra característica social que los oprime, como la pobreza o el color de la piel.

7. Sólo hablas de los privilegios masculinos, ¿pero qué hay de los privilegios de ser mujer?

En realidad no son privilegios, a veces puedes utilizar o aprovechar el poder del otro, generalmente mediante la seducción sexual. Pero no tienes el control porque el otro es quien te otorga el poder y puede quitártelo cuando quiera.

No se confundan, ser una damisela en apuros no es nada agradable, estar a expensas del humor del otro, de lo que eres capaz de provocar en el otro, no es placentero y mucho menos, seguro. No es más fácil dejar que otra persona tenga que hacerse cargo de ti.

8. ¿Qué tiene de malo la caballerosidad?

El cuidado no tiene nada de malo. La caballerosidad parte de la idea de que existe alguien más fuerte que tiene que hacerse cargo de alguien más débil. En su forma más básica se sostiene desde la idea de que la mujer es una posesión que debe ser cuidada y pierde valor con el desgaste. También provoca la infantilización de las mujeres, lo que a larga, termina por formar mujeres incapaces de tomar decisiones.

9. O sea, ¿pero si saben la diferencia entre acoso, abuso y violación?

Sí. 

Las mujeres pueden ser testigos de su propia experiencia, dejemos de cuestionar o poner en duda lo que la víctima dice. Asumir o dudar que una mujer no sabe o no comprende lo que le sucedió es cuestionar su capacidad intelectual y la posibilidad de informarse que tiene cualquier otra persona. Es absurdo que otros quieran explicar lo que viviste, es asumir que saben más de tu y tu forma de experimentar el mundo. Es forma culera de mansplaining que involucra asumir que la propia mujer no puede nombrar lo que le está sucediendo.  Cuando a una persona la roban no le preguntan: pero ¿sí sabes la diferencia entre robo y secuestro?

10. Si está feo dicen que es acoso, ¿pero si está guapo está ligando?

No se trata sobre el físico del sujeto en cuestión. El acoso no es solicitado, en cambio, el coqueteo implica a dos personas. El acoso inicia sin preguntarse si a la otra persona le resulta agradable o no persiste después de la negación. No importa quién sea, si le dicen que no una vez y continúa insistiendo, es acoso. También hay que tomar en cuenta que el acoso es una amenaza, es la advertencia de lo que podrían hacerte sin tu consentimiento.

11. Pero, ¿qué quieren ustedes como feministas?

No buscamos la superioridad, ni cortarles el pene a todos los hombres, ni volver lesbianas a todas las mujeres, ni abortar a todos sus bebés.  ¿O sí?  

12. Si una mujer elige quedarse en casa, ¿qué tiene de malo?

Nada. Para el sistema económico en cambio, mucho. El problema de quedarse en casa es la vulnerabilidad a la que las mujeres están expuestas. Si se quedan en casa dependen del sustento económico del otro. Las labores domésticas se mezclan con afectos y no se reconocen como trabajo. Las mujeres que salen a trabajar, suelen realizar doble jornada laboral.

El trabajo de cuidado y de limpieza tendría que dejar de asociarse con el género. Si todos lo necesitamos, todos deberíamos ocuparnos de él de una forma justa y equitativa.

Si una mujer decide quedarse en casa tiene que estar protegida por un acuerdo justo en el que se reconozca su trabajo como trabajo.

13. ¿Por qué ser detallista está mal?

No está mal ser detallista. Dejemos de reducir las cosas a si algo está bien o mal.  El problema, igual que con la caballerosidad, son las prácticas violentas que se esconden detrás de “el detalle”.

Existe una patrón de comportamiento muy destructivo para el bello sexo, en el cual la mujer hace “por amor” un montón de trabajo no remunerado. ¿Alguna vez le has hecho la tarea a tu novio? ¿Has cocinado para darle una sorpresa? ¿Le corregiste un texto? ¿Le transcribiste unos poemas? ¿Has fungido como conciliadora en una disputa familiar? ¿Le dedicas mucho tiempo a arreglarte para sus reuniones sociales?

Si contestaste que sí al menos a una, cuestiona los motivos por los que lo haces, pregúntate qué recibes a cambio y si tus “detalles” son valorados.

14. ¿Por qué usas vestido y te maquillas?

Porque quiero. ¿Por qué tendrías que tener una opinión al respecto?

Sabemos que hay muchos temas atravesados en el cuidado de la apariencia personal. Por una parte está la imposición de la belleza que hemos internalizado, aprendimos a gustarnos con ciertos parámetros que sí es importante cuestionar y replantear. Pero esto concierne a quien los usa, queremos dejar de funcionar a partir de la mirada del otro. No queremos gustarles, ni disgustarles, queremos ser nosotras y ya. Es nuestro proceso y no tienen por qué opinar.

Por otro lado, no entendemos por qué los hombres se niegan a tener más opciones en su guardarropa. Les recomendamos usar una falda, no se arrepentirán. Desde la experiencia, podemos decir que es maravillosa la posibilidad de elegir usar o no un pantalón.

15. ¿Cómo puedo enamorarme si ahora las mujeres solamente quieren sexo casual?

Aquí el problema no es que “las mujeres sólo quieren sexo casual”, si no que los hombres no se han acostumbrado a no ser los únicos que pueden elegir el tipo de relación que quieren tener. Nos hemos percatado de que las veces que alguien dice esto, resulta que el sujeto en cuestión está saliendo con una mujer que explícitamente le ha dicho que NO QUIERE TENER UNA RELACIÓN SERIA. Sin embargo, el hombre sigue con deseos de El Verdadero Amor.

Sí, también es un problema de género no respetar las condiciones que la otra persona está poniendo. Claro que pueden enamorarse (?) si quieren, simplemente no intenten obligar a alguien que ha expresado un deseo diferente.

16. Bueno, muchas quejas pero… ¿qué estás haciendo tú para cambiar el mundo?

En el Periódico de las Señoras creemos en el poder de la queja. No hay una única solución que lo arreglará todo. La cultura y costumbres cambian poco a poco. No podemos bajar la guardia porque los problemas no están resueltos, hay que regresar a nombrarlos y denunciarlos las veces que sean necesarios. Reconocer que existen es el primer paso para buscar una solución, aunque está no aparezca inmediatamente. Es importante comprender que esto es un trabajo colectivo, nadie tiene todas las respuestas, en la medida que nos escuchemos, comprendamos y apoyemos, podremos ir cambiando el mundo.

17. ¿De qué manera puedo ser su aliado?

Un gran paso es cuestionar tus propios comportamientos machistas, reconocer tu privilegios y preguntarte si estás perpetuando el sistema de opresión. Recuerda, no hay excepciones. Si tienes comportamientos machistas, aunque te parezcan inofensivos, estás siendo parte del problema. Además, te dejamos estas recomendaciones:

  • No solapes a otros hombres. Si identificas agresiones, no las defiendas, ni ocultes, ni minimizes.
  • Si ves una agresión física en la calle, apoya a la víctima.
  • Salte del grupo de Whatsapp en el que envían fotos de mujeres desnudas.
  • No contrates prostitutas, recuerda que hay una gran red de trata de personas.
  • No consumas pronografía infantil.
  • No compartas con otras personas fotos ni videos que vulnere la privacidad de una mujer.
  • Si hay una marcha contra la violencia de género, no asistas, mejor apoya en otras tareas para que las mujeres a tu alrededor puedan ir.
  • No hagas chistes sexistas ni homofóbicos.
  • Deja de referirte a las mujeres como niñas.
  • Haz la labor doméstica que te corresponde. Si contratas a alguien, asegúrate de que su situación laboral sea justa.
  • Revisa que tu relación sentimental y/o sexual no reproduzca conductas violentas.
  • No aproveches posiciones de poder (maestro-alumna, jefe-secretaria, dueño de la casa-empleada doméstica, jefe-subalterna, diferencia de edad) para iniciar relaciones sexuales o sentimentales. Tampoco normalices este tipo de situaciones.

Quizá a partir de estas reflexiones surjan nuevas inquietudes y preguntas. Nuestra opinión no es infalible, por eso recomendamos ampliar sus lecturas e indagaciones, y continuar con la discusión desde sus cómodos hogares. Deseamos con todo el corazón que las reflexiones permeen su día a día y no se queden únicamente en una conversación ocasional.

ATTE.

Redacción de El Periódico de las Señoras

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