Delia McDonald: Desde niña ya era bruja

Imagen relacionadaDelia McDonald nació en Colón, Panamá, en 1965. Es poeta y ensayista afro-costarricense y afro-panameña. Es miembro fundadora del Centro de Estudios de la Cultura Étnica en Costa Rica. Su obra poética se resume en El séptimo círculo del obelisco (Ediciones El Café Cultura, 1993), Sangre de madera (Ediciones El Café Cultural Francisco Zúñiga Díaz, 1995) La lluvia es una piel (Ministerio de Cultura y Juventud, 2000), Instinto tribal. Antología poética personal (Ediciones Kike y Tetey, 2004), Voces Indelebles. Antología (junto con Shirley Campbell, Universidad Nacional, 2010) y Todas las voces que canta el mar (Sediento Ediciones, México, 2012).

McDonald reivindica las voces de su etnia, además, busca con su poesía el rescate a la cotidianidad del sector social y la valoración del ambiente geográfico y cultural de los afrodescendientes de Costa Rica. El sentido de pertenencia a la negritud es el hilo conductor de su más importante libro La lluvia es una piel (2000). A través de su escritura, se especula la existencia de una estética negra que defiende los valores y el orgullo a la pertenencia, en un movimiento identitario de afirmación positiva y celebratoria de sus orígenes. La poesía irrumpe como un instrumento de reivindicación, como una forma de visibilizar la memoria y los derechos de los grupos excluidos por el poder.  Esta poesía se encuentra influenciada por la tradición oral africana, se opone abiertamente al colonialismo y se consolida como espacio de orgullo de la cultura negra. Mcdonald se inscribe, junto con autoras como Shirley Campbell y Eulalia Bernard Little, a la generación de escritoras afrodescendientes que producen, desde su condición multiétnica, de forma consciente y cuidadosa, a partir de su propia experiencia de vida.

 

La lluvia es una piel (fragmentos)

 

Cuatro

Nací negra porque soy el sol

brujería de huesos al andar

Y como el berimbao, soy leyenda

Y como el silencio…el cantar de los cantares.  

 

Veinticinco

Como todas las negras, mis tías saben coser.

Por las tardes construyen vestidos e ilusiones

De los retablos de las colchas

y, a veces, igual que yo oyen voces;

es el hilo con que tejieron sus vidas.

 

Ocho

A punto de nacer,
fui llevada al templo Hungan,
de la magia y memorias
en los pueblos antiguos.
por los dioses del Smungo, y del Obeteath,
porque mis ancestros reclamaban eso…
y trajeron a los Loas/Leadbacks del
Panteón Vudú congregaron a los dioses
y señores de la tierra
en tiempo de lluvia y
como sacrificio quemaron
incienso de arena,
para que yo,
mitad mujer,
mitad espíritu
de todo lo desconocido.
viniese a ocupar un lugar en la tierra.

Trece

Ante el tiempo

mis antepasados

muestran lanzas,

caras pintadas de tierra y olvido,

puños de miseria …

me miran

y solo percibo

que mi piel no es la misma:

¡Yo soy América!

y ellos ya no tienen patria.

***

 

De pequeña,

madres y abuelas

desataban rituales

de muerte,

orden y

castidad,

y mientras murmuraban

lenguas jamaicanas

lenguas antiguas

de honor y respeto

recetan el rice and beans.

 

Tías y primas

limpian la tierra de partos

y encienden semillas

congregadas en tierra,

con profecías de ruido y tristeza.

 

De pequeña,

me acostumbré al simbolismo

de esferas:

colores marcados con sol

y muchas veces,

la canción solo fue

una memoria errante.

 

De pequeña,

recé:

Señor, si es que tanto me amas,

aparta este cáliz amargo de mí …

y la profecía

sigue transmigrando.

 

Cada parada es un baile de calipsos.

Los negros chepines estamos alegres

con nuestra fiesta de sonrisas,

y al tren suben los negros vendedores

atropellando los anuncios:

“pan bon… Pan booon, llevalleva pan bon…

pescao,… pescao fresco, …pescao y rondon …

15 cents y usted comer el mejor rondon del puerto…

15 cents y no haber mejor…

bacalao, bacalao con

ackee y

aceite de coco, bacalao …

fruta e’pan … ¿llevar fruta’epan?

asao … o frita …

¿pati? Patipatipati …”

Y el vamonoooooos

largo,

tendido

del conductor”

 

Dos

Iniciaba el camino con las manos llenas
y me gustaba cuando se iba la luz:
mi sombra sabía bailar…

 

Desde niña…

ya era bruja.
Y ya,
practicaba el ritual
de llamar a los duendes
e invocar la lluvia
con ceremonias de risa y alegría.

 


Nota: La imagen de portada se titula “The women contemplate man” y pertenece a la artista Xia Gordon. Para conocer más de su obra da clic aquí.


Sobre la recomendación:

16244542_1842495245969056_1539131777_nMonserrat Acuña (Querétaro, 1994), es una entusiasta jovencita que, con la dedicación propia de su género, estudió la Licenciatura en Estudios Literarios en la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de Querétaro. Su discreta naturaleza le ha hecho interesarse por la crítica literaria. Disfruta especialmente de recomendar poemas a sus amigas en El Periódico de las Señoras.

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