Isabel y Rosario: No es siquiera un herida.

Torre, no hiedra, fui. El viento nada pudo rondando en torno mío con sus cuernos de toro: alzaba polvaredas desde el norte y el sur y aun desde otros puntos que olvidé o que ignoraba. Pero yo resistía, profunda de cimientos, ancha de muros, sólida y caliente de entrañas, defendiendo a los míos. (Testamento de …

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